Para Lorena Rivas
17-abr-25
Mujer de bordes y espumas,
tan apetecible como el trino al aire: poesía que se abre desde
tus venas a mi
melancólica trastienda...
Hoy dejaré de vencerme
para que la lentitud atrape espacio
y se desgrane el cronograma antipático de la
cordura investida de ojales.
Seremos, fuera del
mapa, dos territorios, sin fronteras tercas ni mansedumbres sobrias
de aparejados
remolinos que ignoraron sus escalas para fijarse en otras alturas.
¿Para qué querernos
tanto si muy pronto o muy tarde tendremos que evadirnos?
Mejor la rabia del
abandono y no las briznas de sus dolorosas coincidencias…
El compartir intimidad
no nos permitió más que unos cuantos gramos de abrazos superfluos,
un desear con sus
minutos de llama eufórica y la ingratitud de un querer que nunca se queda.
Al final, la tierra
cubrirá estos cuerpos, imponiéndonos la trivialidad de la muerte
como amigos y amantes que fuimos en vida...

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