09-abr-2026
Para Lorena
Rivas H.
Tus piernas cruzadas
descansan en mi ático
con la complicidad de mi alma.
La pantera es tu arma
contra la calma de pies maltrechos
aquella que herrumbra el hierro
o se amordaza con tribulaciones.
Dices que no sé amar
que no sé querer
¿Y qué es esta hambre sórdida?
¿Daga o guante?
¿Hálito o cincel?
Algún día recordarás que no fui
uno más de tus bastones.
Tu mano oprimirá tu pecho
acusándote sabiamente
por última vez
en ese agonizante mutismo.
Y esa angustia tan hija tuya
orgullosa preservada
demoledora y exacta
desprovista de armadura
agriará cualquier refugio
hasta que me olvides…
Yo ya me fui
con párpados cerrados
en el único segundo
que contuvo a todo el universo.
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