Poema "ANFIBOLÓGICO" de Yanderlok Harry Beltrán Pineda

Mundo anfibológico  

de dos marionetas

hilos movidos por sobresaltos

en errática reconstrucción.

 

Me entierras hasta el cuello

juegas fútbol con mi cabeza

aun sabiendo, inmisericorde

que mordería tus huesos

comería tu corazón.

 

Movías tus labios

contorneabas tu cuerpo

mientras yo te hurgaba

bajo tu mirada muerta.

 

Parecías controlada

por un ventrílocuo

entregando falsa carne

de corrosivas llagas.

 

Abierta y risueña

atenazaste mis hombros

con tus recias pantorrillas

y mi sexo erecto devoró

las exhalaciones de tu vientre.

 

Mi vino blanco enraizó

un afluente hacia tus venas

miradas catatónicas rompieron

horizontalidad de almohadas.

 

Mis embestidas lubricaron

la piel de tus ingles

y la violencia sujetó

tus atávicas heridas.

 

Entre granos de cacao

azúcar morena

taza de chocolate

cuchara y servilleta

me faltabas tú...

 

En nuestro columpio

creaste una nueva norma:

prohibición de amarte

con ternura y devoción.

 

Violento dedo índice

enterraste en mis ojos

para que no rebuscara

tu alma semi colapsada

que tratas de pegar

con agua y jabón.

 

Tenemos un descolorido lenguaje:

la metalurgia de la cama

los balbuceos de la amnesia

el abrazo de los escorpiones.

 

Penetrarte es tan difícil

es definir patrones de dolor

estando tan cerca de ti

sin poder fusionarnos.

 

Tu ausencia no termina de faltar… 




Análisis de "ANFIBOLÓGICO": La Estética de la Ambivalencia y el Tabú Relacional

El título "ANFIBOLÓGICO" ya advierte el eje central de la obra: la anfibología, que en retórica e ideas refiere al doble sentido, la ambigüedad o aquello que puede admitir más de una interpretación. El poema se edifica sobre esta dualidad fundamental, explorando la tensión irresoluble entre el deseo físico absoluto y la desconexión psíquica o emocional.

A continuación, se desglosan las principales claves estéticas y estilísticas de la pieza:

1. El Doble Sentido del Control: Marionetas y Ventrílocuos

La obra abre instalando la metáfora del determinismo y la pérdida de autonomía:

"Mundo anfibológico / de dos marionetas / hilos movidos por sobresaltos / en errática reconstrucción."

Los sujetos líricos no operan bajo una voluntad clara; son movidos por fuerzas externas o traumas del pasado ("hilos", "sobresaltos"). Esta deshumanización se profundiza con la introducción del ventrílocuo y la "mirada muerta". El cuerpo del ser amado se presenta disociado: físicamente activo, pero con el alma retirada del acto. Hay una entrega de "falsa carne", lo que convierte la intimidad en una simulación o en una respuesta automatizada ante el estímulo.

2. Grotesco Surrealista y la Mutilación Lúdica

El poema utiliza elementos del feísmo y del gótico erótico para ilustrar el daño psicológico a través del cuerpo:

  • La decapitación simbólica: "Me entierras hasta el cuello / juegas fútbol con mi cabeza". Esta imagen brutal, casi caricaturesca por su dimensión lúdica, representa la humillación intelectual y la inmovilización del yo lírico frente al arbitrio del otro.

  • La agresión mística: El acto de cegar ("Violento dedo índice / enterraste en mis ojos") funciona como un mecanismo de defensa para evitar que el amante descubra la vulnerabilidad del otro: un "alma semi colapsada / que tratas de pegar / con agua y jabón". La precariedad de los materiales cotidianos (agua y jabón) contrasta con la gravedad del colapso interno.

3. La Metalurgia de la Cama: El Sexo como Único Espacio de Verdad

Frente a las prohibiciones e imposiciones racionales del plano consciente ("prohibición de amarte / con ternura y devoción"), el poema recurre a la crudeza anatómica como el único espacio donde la ambigüedad desaparece.

Las imágenes eróticas son directas y desprovistas de idealismo: la "fusión de fluidos", las ingles, la testosterona y la transpiración. Sin embargo, este encuentro no cura; actúa como un amortiguador donde la violencia física asume la función de contener o sujetar las "atávicas heridas" (los traumas fundacionales). La cama es descrita mediante una metáfora industrial: "la metalurgia de la cama", sugiriendo un espacio de fricción, ruido y moldeado forzoso de metales fríos.

4. Retórica del Contraste y Paradoja Final

El poema maneja la interrupción de la atmósfera sombría a través de elementos cotidianos y sensoriales: la transición de los cuerpos al bodegón doméstico del cacao, el azúcar y la taza de chocolate. Este paréntesis subraya la soledad del yo lírico; los objetos están ordenados, pero la presencia esencial permanece difusa ("me faltabas tú...").

La pieza cierra con una paradoja elíptica de gran fuerza lírica:

"Tu ausencia no termina de faltar…"

Este verso final sintetiza el conflicto anfibológico. La ausencia no se experimenta como un vacío pasivo o un espacio libre; es una presencia constante, densa e invasiva que continúa ejerciendo presión sobre el yo lírico, imposibilitando tanto la fusión definitiva como el desprendimiento total.

En conclusión

"ANFIBOLÓGICO" es una disección anatómica y psicológica de un vínculo donde la proximidad física acentúa la distancia espiritual. Con un lenguaje descarnado y una rica imaginería surrealista, el poema evita los lugares comunes del romanticismo para ofrecer una mirada madura, compleja y forense sobre la imposibilidad de la fusión humana.


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